Introducción a la gestión de color.

Uno de los factores determinantes a la hora de presentar un trabajo de diseño de calidad es la correcta reproducción de los colores en la impresión.
Como cualquier diseñador sabe (o debería saber), las pantallas de computadoras trabajan con mezclas aditivas (RGB) mientras que los impresos con mezclas sustractivas (CMYK, por ejemplo).
Sin embargo, estos dos espacios de color son teóricos, ya que en la realidad son “device dependent”, es decir, dependerán del medio o dispositivo en el que se reproduzcan.
Las imágenes no van a verse de la misma forma en un monitor (que emite luz) que en un papel impreso (que recibe luz). Y la cosa no termina ahí: además un monitor no va a comportarse igual que otro monitor, TV o proyector; un papel mate no se va a comportar igual que un papel encapado, dependeremos de las tintas con las que se imprima, los papeles, etc.
Por eso es necesario utilizar un sistema de “gestión de color”, que se encargue de traducir de un dispositivo a otro la información de color para intentar lograr la mayor fidelidad posible a lo largo de todo nuestro flujo de trabajo.
Para esto, hay que calibrar y perfilar todos los dispositivos que se utilizan para trabajar (monitores, cámaras, scanners, impresoras), para que todos consideren los alcances de color de todas las partes involucradas, y de este modo se tenga control sobre todo el proceso, sin dejar nada librado al azar.

La gestión de color no es un tema simple, debido a que hay una infinidad de valores involucrados. Es un tema complejo que requiere elevados conocimientos de física y matemática, así como numerosos recursos técnicos.
Como diseñadores no estamos obligados a convertirnos en expertos en la gestión de color, pero es esencial que conozcamos los aspectos básicos para no tener sorpresas desagradables a la hora de entregar el trabajo terminado a nuestros clientes. La idea es tener control para lograr un color predecible en todas las etapas del proceso.

Lo básico que deberíamos saber
Los siguientes gráficos muestran algunos de los modelos de espacios de color desarrollados por la CIE (Comisión Internacional de la Iluminación) para representar la gama de color visible por el ojo humano. Estos modelos son la base de la gestión de color, ya que gracias a ellos podemos ubicar cualquier color en un modelo matemático tridimensional.

CIE-XY
El modelo de color CIE xy

Este diagrama representa bidimensionalmente la “cromaticidad”, y es la base de los modelos de color CIE L*a*b* y CIE L*C*h*. Gracias a su simplicidad, se suele utilizar con frecuencia como referencia para graficar el gamut de los dispositivos de una forma fácil de interpretar.
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Espacios de color CIE L*a*b* y L*C*H*
Espacios de color CIE L*a*b* y L*C*H*.
Fuente: Graphic Quality Consultancy

Ubicando los colores reproducibles por un dispositivo sobre estos modelos se define lo que se conoce como “gamut”, es decir, la gama de colores que es capaz de alcanzar dicho dispositivo. Estos datos conforman los famosos “perfiles de color” y son esenciales para nuestro trabajo, porque serán la referencia que indicará qué colores son o no reproducibles en cada dispositivo, y a la vez permitirán definir estrategias de reemplazo para los colores “fuera de gamut”, adaptando así nuestras imágenes a los distintos dispositivos involucrados de la mejor manera posible.

En al caso de los monitores, la calibración se hace con un aparato llamado colorímetro, que mide la capacidad de reproducción de brillo y color de nuestro monitor y lo traduce en un “perfil” que usaremos para corregir la salida de nuestros programas de diseño y asegurarnos de que el color que vemos sea realmente el que queremos.

Colorímetro EyeOne Pro 2 de Pantone.
Colorímetro EyeOne Pro 2 de X-Rite funcionando con el software libre de calibración Argyll.

Existen dispositivos más complejos, como los espectrofotómetros, que no sólo sirven para medir el color de dispositivos emisores de luz, sino que también permiten medir la luz por reflexión, permitiendo así medir el color de cualquier superficie (como puede ser un papel impreso) y de este modo calibrar prácticamente cualquier dispositivo.
Las cámaras digitales y scanners se calibran utilizando impresiones controladas, como los targets IT8, que son fotografiados o escaneados en condiciones controladas para medir con un programa de calibración la respuesta del dispositivo al adquirir el color.

Entonces, el primer paso para trabajar de forma “profesional” sería ocuparnos de la calibración de nuestros dispositivos, mínimamente del que vamos a usar más: nuestra pantalla.

Está muy bien, esto es interesante… pero ¿qué tiene que ver con el software libre?
El software libre, como mencioné en artículos anteriores, es criticado frecuentemente por “no estar listo para el trabajo profesional”.
La mayoría de los diseñadores que dicen esto utilizan los valores por defecto que ofrece Adobe para la gestión de color y tienen sus monitores calibrados “a ojo” (en el mejor de los casos. Conozco algunos que ni eso), sin embargo esto no los detiene a la hora de hablar sobre la “pobre gestión de color del software libre” y “la falta de color de 16 bits y CMYK”.
Desde mi punto de vista, el eje de la cuestión pasa por la costumbre que tenemos los diseñadores de aceptar soluciones enlatadas sólo porque son “el standard de la industria” sin preocuparnos demasiado por aprender más sobre el tema. No tenemos tiempo para eso, estamos muy ocupados y necesitamos productividad.
Lamentablemente no aprendí estos temas que estoy tratando aquí en la Facultad, y me apena decir que recién pude entender algo más sobre el tema hace poco tiempo, gracias al software libre.
Digo gracias al software libre porque antes de usarlo utilizaba el software que usan todos, y de la misma forma confiaba ciegamente en la forma en que ese software hacía las cosas. Si Adobe lo dice, seguro está bien.
El software comercial de diseño, sea Adobe, Corel o el que quieran, ofrece soluciones que apuntan a la productividad. “Empezá a trabajar ya, no te preocupes cómo hacerlo, dejanos a nosotros la parte complicada”.
Esa practicidad es muy tentadora, pero termina afectando negativamente a los profesionales que usan esas herramientas, porque ya no necesitan saber lo que están haciendo, sino que el software es el que se encarga. No quiero decir que esté mal que las herramientas nos ayuden y nos simplifiquen el trabajo, pero como mencionaba más arriba el tema del color es tan complejo e intervienen tantos factores diferentes, que dejar todo en manos de una solución única sin entender realmente el proceso que está por detrás termina siendo totalmente riesgoso. Sobre todo si las herramientas fueron diseñadas para un contexto muy diferente al nuestro, con otra tecnología y recursos.

Cuando me cambié al software libre, la ausencia de esas soluciones casi mágicas del software propietario me obligó a investigar un poco para saber si estaba haciendo bien las cosas.
Y para mi sorpresa, las estaba haciendo mal… incluso cuando usaba el software propietario.
Gracias a esos nuevos “descubrimientos” (para mi eran algo totalmente nuevo) no sólo pude trabajar con software libre para hacer diseño, sino que además la calidad de mis producciones mejoró sustancialmente.

En los próximos posts trataré los detalles específicos de los cambios que realicé en mi flujo de trabajo e intentaré demostrar como, si sabemos lo que estamos haciendo, las herramientas libres de diseño pueden cubrir nuestras necesidades perfectamente.

8 opiniones en “Introducción a la gestión de color.”

  1. Amigo Gez!!! cuanta razón tienes con lo de los “profesionales” del diseño que trabajan sin calibrar su monitor…

    Es realmente gracioso (de reír por no llorar) ver como aquellos abanderados del software privativo, desprestigian las soluciones libres por no considerarlas aptas para el trabajo “profesional” mientras que trabajan sin flujo y control del color alguno.

    En fin… allá ellos….

    Salu2 de jEsuSdA 8)

  2. Increíble! Muy bueno loco! Ya estaba esperando que aparezcan algunos iluminados del diseño gráfico! En la Facultad donde estudio tengo el mismo problema con la futura gente “no profesional”.

    Saludos, Gez! maestro!

  3. Basta de hablar de mi sin nombrarme!
    La verdad es que el cambio exige tiempo y paciencia. Pero si uno se arma de ambos, el diseño en software libre es completamente satifactorio.
    Gracias por los artículos Guille.

  4. ¿Y no has pensado en hacer un libro o PDF juntando todos estos artículos para que la información se pueda propagar más rapido? “Manifiesto de Diseño gráfico libre” flujos de trabajo en diseño gráfico.

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