Paletas Pantone en aplicaciones libres (parte 1)

Los diseñadores suelen hablar sobre la importancia de los colores Pantone en su flujo de trabajo y por años este fue uno de los argumentos principales para poner en duda la capacidad del software libre para tareas profesionales de diseño.
El problema era simple, pero contundente: El software libre nunca iba a poder incluir, por cuestiones de licencias, swatches de colores Pantone como lo hacen programas comerciales como los de Adobe o Corel.
Esta situación al parecer insalvable en realidad tiene algunos matices que en los últimos años fueron explorados por los usuarios y creadores de software libre haciendo que este recurso ahora también pueda ser utilizado en aplicaciones libres sin violar las licencias originales.

Los primeros intentos fueron mas bien artesanales: copiar los valores de las guía manualmente para generar paletas libres con esos colores. De ahí surgieron las famosas paletas “Pantano”, que fueron una primera posibilidad de acceder a estos colores, aunque con algunos problemas técnicos y sin dudas un potencial riesgo legal, porque si bien no hay nada que impida confeccionarse una paleta propia con los colores copiados de la guía, la distribución de la misma no está permitida por el copyright.
Más adelante los creadores de Scribus dieron con una solución elegante que automatizaba el proceso de obtener los colores de una forma más fiable y menos problemática en términos legales: Importar la paleta de los archivos EPS que Pantone distribuía en sus CDs y sitio de internet para actualizar los colores en softwares que aún no contenían las últimas paletas. De esta forma fue posible importar los colores Pantone en CMYK directamente a Scribus sabiendo que los colores importados tenían los valores oficiales de Pantone. El problema era llevar esto a GIMP y a las otras aplicaciones que usaban otros formatos de paleta.
Las opciones que quedaban eran hacerlo nuevamente de forma artesanal como en las Pantano o crear un software que permitiera convertirlas.
No estoy seguro de si este fue el motivo de la creación de Swatchbooker, pero la aparición de ese software finalmente materializó la posibilidad de convertir entre formatos las paletas de color, con lo que fue posible utilizar paletas Pantone en todo nuestro software libre.
Con las primeras versiones de Swatchbooker era posible importar esas paletas XML creadas en Scribus a partir de los EPS de Pantone y guardarlas en otros formatos, como el popular .gpl de GIMP o Inkscape.
Para el que tuviera unas guías Pantone en su poder y por lo tanto el CD de instalación del software de Pantone o un usuario del sitio myPantone ya era posible obtener esas paletas y utilizarlas.
¿Pero qué pasaba con la gente que no había comprado los productos de Pantone? No quedaba otro remedio que obtener las paletas de algún amigo que sí las tuviera (sabiendo que, como siempre ocurre en el software propietario, compartir es delito) o simplemente esperar que Pantone se las regale. Y esto último no parecía algo muy probable.
Sin embargo, Pantone abrió públicamente un sistema para buscar equivalencias entre sus guías, el llamado “Pantone Color X-Ref
Al existir esos datos públicamente en la red se abrió una nueva posibilidad: Qué tal si el software pudiera leer los datos de colores de ese sitio de Pantone?
Se podría argumentar que esto puede ser una violación al copyright, pero Pantone está poniendo a disposición del público general una herramienta funcional de la que pueden obtenerse datos.
Qué diferencia hay entre levantar esa información con un programa y hacer una captura de pantalla y guardarla en nuestro disco? Es más, qué diferencia hay con lo que hace un navegador de internet al cargar la página en la memoria de nuestra computadora? O en un uso más relacionado a nuestra profesión: Qué diferencia hay con copiar esos datos en un manual de identidad?
Si bien existe la posibilidad, es poco probable que Pantone considere “ilegal” este uso, sobre todo porque está funcionando como un nuevo punto de entrada en un mercado que por su sistema de licencias le resultaría inaccesible, y en este caso hace posible que su sistema tenga nuevos usuarios, lo que probablemente signifique más ventas de sus productos. Seguramente para eso publicaron la herramienta X-Ref en primer lugar.
Posiblemente algo de esto pensó el autor de Swatchbooker, y gracias a eso ahora ese software tiene una excelente adición: El comando de “abrir desde la web” hace exactamente eso con las paletas Pantone, RAL y las disponibles en Colorcharts.org, ICI Dulux y Digital Color Atlas. El programa importa esas paletas de la web y permite guardarlas en diversos formatos para su uso posterior.

Ventana principal de Swatch Booker

Swatchbooker está en pleno desarrollo y algunas funciones necesitan pulirse, pero su funcionalidad principal de edición y conversión de paletas (mediante la herramienta swatchconvertor) ya está lista para usar y pone en nuestras manos un extenso set de paletas de color que podemos utilizar en nuestra herramientas libres.
Las paletas tienen gestión de color y el programa permite convertir mediante perfiles de color entre paletas en espacios RGB, CMYK y Lab.

Bueno, para empezar ya podemos tener las swatches de Pantone en nuestro software. Ahora lo que nos queda ver es cómo utilizarlas correctamente, que es lo que voy a desarrollar en el próximo post.

10 opiniones en “Paletas Pantone en aplicaciones libres (parte 1)”

  1. Gran post, Gez!

    Muy bien explicado todo el tema de las paletas Pantone.

    La verdad es que Swatchbooker es un software genial. Una gran pieza que no puede faltar en la caja de herramientas de cualquier diseñador.

    Estoy ansioso por ver tus siguientes post. 😉

    Un abrazo.
    jEsuSdA 8)

  2. @Vide:
    No, los colores no se pueden patentar casi en ningún lado. Lo que sí puede patentarse es un proceso industrial particular para obtener determinado color.
    El sistema de Pantone está basado en fórmulas de mezcla de unos 15 pigmentos base marca Pantone (o de otro fabricante, pero homologados por Pantone) para lograr los diferentes colores.
    El resultado de esas mezclas tiene un nombre que Pantone registró, y por lo tanto no podrías comercializar ninguna tinta con el nombre y número que asignó Pantone a partir de su fórmula sin incurrir a una violación de su propiedad industrial.
    Por ejemplo, el Pantone 327 se hace mezclando 14 partes de Pantone Process Blue, con 2 partes de Pantone Yellow.
    Vos podrías sacar el mismo tono de color haciendo mezclas diferentes con otras tintas y poniéndole “Vide 500” y no habría ningún problema, pero si obtuvieras el mismo color por la misma mezcla de tintas base y le pusieras “Vide 327” ya estarías sugiriendo que tu producto es equivalente al de ellos, y para eso necesitarías tener la licencia para hacerlo.
    Pero desde ya NO SE PUEDE patentar un color. Pantone y algunas marcas tratan de hacer un poco confuso eso sugiriendo que sí se puede, pero nunca podrían defenderlo legalmente.

    1. Pier:
      El sistema Pantone está desarrollado en torno a las cartas físicas. Su negocio es vender esos productos.
      Si vas a usar Pantone para diseñar, la idea es tener las cartas Pantone para ver una aproximación de cómo quedará tu color impreso, y entonces usar el código correspondiente en tu diseño. Es decir, buscas el color que te gusta en la carta, y en el programa eliges el mismo código para asegurarte de que en tu diseño va a salir el color que elegiste y no otro (como mencioné en el artículo, es una aproximación, jamás va a salir igual. Se trata de tener una salida predecible).
      Usar Pantones sin la carta de colores impresa no tiene mucho sentido, pero si tu monitor está calibrado y perfilado y tiene la amplitud de gamut para reproducir los colores de Pantone de manera más o menos fiable, podrías utilizar estas swatches sin tener la carta impresa y tener una relativa confiabilidad en la salida.
      En un monitor sin calibrar no vas a tener una reproducción fiable de color, por lo que independientemente de los colores que uses (Pantone o los que sean) puedes tener discrepancias con la salida impresa. Qué tan importantes serán esas discrepancias, dependerá de qué tan mal esté de color el monitor.
      Como mencioné en otros artículos, la gestión de color es un tema que requiere que todos los dispositivos operen dentro de ciertos parámetros. Si usamos un monitor como viene sin calibrar, no podemos asegurar una reproducción fiable del color.
      Sin embargo, si tienes las cartas físicas de Pantone, podrías elegir un color por su código y esperar que la reproducción impresa salga bastante aproximada aunque tu monitor esté mal calibrado y no veas el color correctamente.

      En síntesis:
      Si te interesa una reproducción fiable de color usando el sistema de Pantone, lo mejor es tener tu pantalla calibrada y usar las cartas físicas como referencias.
      Si tu monitor no está calibrado, las cartas físicas pueden servir como referencia para no trabajar a ciegas, aunque no se vea bien el color en el monitor.
      Sin las cartas físicas, es conveniente tener el monitor calibrado para que el color que ves en pantalla sea aproximado a lo que se va a imprimir.
      Sin las cartas físicas y sin el monitor calibrado, es una lotería. Olvídate de tener fiabilidad en la reproducción de color.

      Aclaro que estos conceptos son aplicables a todos los sistemas operativos y al software libre y privativo.

      En cuanto a lo otro que me preguntas de Swatchbooker, creo que no está disponible para Mac, pero las paletas generadas con swatchbooker funcionan sin problemas en el software libre bajo Mac.
      Si no usas soft libre, los softs privativos principales ya incluyen cartas de Pantone.

  3. Lo de la carta física me refería con swatchbooker, es decir, si de igual forma los colores generados por ese software se representan en las cartas pantone.

  4. Pier: No entiendo muy bien a qué te refieres, pero si la pregunta es si los pantones generados por swatchbooker corresponden a los de las cartas pantone, la respuesta es sí.
    En realidad Swatchbooker no genera los Pantone, sino que los importa desde la biblioteca X-Ref de Pantone que está públicamente desde la web. Desde ahí importa los valores Lab y CMYK de las cartas y permite convertirlos a otros formatos o almacenarlos en una paleta.
    Los datos traídos desde X-Ref son los oficiales de Pantone, por lo que deberían ser correctos y corresponder con las cartas impresas.

    De todas formas hay algo importante a tener en cuenta: Si bien los valores CMYK de las cartas Bridge son los valores exactos, los de las guías Fórmula son una representación de las lecturas colorimétricas de las tintas en espacio de color Lab (lo que las hace independientes del dispositivo en el que se representen).
    Si estás trabajando en RGB, estos colores Lab deberán convertirse a RGB y es posible que algunos de los colores queden fuera del gamut posible del espacio RGB que estás utilizando, por lo cual puede existir una diferencia.
    De todas formas se supone que si usarás las tintas Formula como colores spot no las usarás en RGB o CMYK y si estás pensando en imprimir por proceso existirán colores que no se pueden reproducir.
    Esto nuevamente no es algo particular del software libre: Es exactamente igual si usas Adobe.

    TL;DR:
    Swatchbooker importa los valores Lab y CMYK *OFICIALES* de las cartas Formula y Bridge respectivamente directamente de Pantone X-Ref, por lo tanto los valores son los correctos.
    Si trabajas en RGB pensando en impresión CMYK (intermediate o late binding), la carta de formula debe ser convertida a tu espacio de trabajo RGB. En algunos casos esto implica algunas diferencias en el color.
    Si estás pensando en trabajar en CMYK, usas la paleta bridge cuyos valores ya son CMYK y utilizas los valores obtenidos desde Pantone X-Ref, aunque esto no te asegura fidelidad a menos que tu prensa offset use seteos idénticos a los de Pantone

    Para más información lee el resto de los posts donde cubro todos estos temas en profundidad.

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